La historia es la vida de un pueblo que fluye. Hay un flujo histórico continuo del pueblo que implica cambios en la sociedad, pero que a la vez es continuidad cultural de sus antepasados. Por eso hablamos de la continuidad de una línea nacional y popular a pesar de los cambios sociológicos y tecnológicos. Los dos siglos y medio que llevamos intentando constituir una gran nación están signados por el enfrentamiento continuo entre dos ideas de país. La ambición soberana de una Patria Grande con desarrollo económico independiente y justicia social enfrentada con el sueño de una "economía agroexportadora próspera", dependiente de una potencia "civilizada" y con un pueblo trabajador que se conforme con "lo que hay". Si ignoramos nuestros orígenes no sabemos de quiénes descendemos ni qué herencias nos dejaron. Si no heredamos de nuestros antepasados ni cultura, ni grandezas históricas, ni valores morales, ni dignidad honrosa, no tendremos ninguna identidad. Sin la identidad de la herencia cultural de nuestra historia no somos nada.
admin
Comentarios
Deja tu comentario